lunes, 28 de enero de 2013

Capitulo 4. Ceniza

Al principio pensé que era una ilusión, una pequeña pesadilla en el sueño que estaba viviendo, una mancha minúscula en un pijama recien lavado.
Me levante y me lleve un susto al no darme contra Áster, le busque con la mirada y le descubrí a los pies de la escalera.
Estaba inconsciente. He de decir que me asuste. Pero rectifique y me relaje.
Me levante del todo y trate de ir hacia él, pero al tratar de bajar, algo me lo impidió. Como una pantalla que cubriese todo el perímetro del cenador.
Empecé a aporrear aquella pantalla que me reducía la escapada.
Note unos ojos que se clavaban en mi nuca, y supe que alguien estaba allí. Me di la vuelta y le encontré.
Tenía el pelo rubio, casi plateado con el reflejo de la luna incidiendo en él. Las facciones de la cara eran angulosas y bien definidas, los ojos los tenía grises,  profundos, mucho, como si tuviese un desierto de ceniza escondido en esos ojos.
Se me corto la respiración nada más verle. Como si algo me oprimiese el pecho.
Se acercó a mí, creí que estaba preparada para cualquier cosa que pudiese hacerme: secuestrarme, matarme, torturarme… pero me equivoque, no lo estaba.
Lo que hizo fue besarme. Pero no como lo hacía Áster, él lo hacía con suavidad, como con temor de romper las cosas. Aquel chico misterioso- como lo apodé más tarde- besaba con pasión, pero, parecía que ponía demasiado empeño. Quizás estuviese fingiendo. Lo hacía como si quisiera convencerme a mí que de verdad me estaba besando.
Note sus manos tocando mi espalda, sentí su tacto a través de la ropa.
Lo peor, era que yo lo disfrute. Y me odie por ello.
Se separó después, de un rato unidos.
Yo sentía una vergüenza mezclada con rabia que se iba apoderando de toda fibra de mí ser.
Mi mano se alzó en un acto reflejo, y fue en dirección a su cara, sin embargo, cuando quedo a pocos milímetros, él se movió muy rápido y me agarro la muñeca, impidiendo que cumpliese mi objetivo.
Mi respiración era agitada, él ni se inmuto. 
Trataba de ocultarlo, pero algo en el ambiente le hacía daño. Como si el propio aire estuviese impregnado de pequeñas cuchillas que desgarraban la piel. Él se dio cuenta de que yo lo había notado. Fue a decir algo, pero entonces oímos un débil gemido, que provenía de Áster.
El chico pronuncio una maldición por lo bajo y desapareció.
Pero, aun estaba lo suficientemente presente para oír lo que me dijo.
‘No te conviene que sepa que has estado conmigo’ no sonó a través de mis oídos ‘inventate una excusa y… mira tú muñeca’
Aquella voz sonó en mi mente. Hice lo que me pidió, observe mi muñeca… nada. Observe la otra… na… un momento, en la otra muñeca tenía una especie de pulsera de plata, acabado en una bola de oro. Oí otro gemido y decidí que ya la investigaría más tarde, la guarde en el bolso que había quedado en las escaleras, tras que Áster me cogiese.
Me dirigí hacia Áster y no me sorprendió no encontrar la barrera que antes me había impedido proseguir.
Me acerque a él, y con cuidado, le puse boca arriba. Empezó a moverse y a hacer muecas de dolor, primero la cabeza, luego abrió los ojos. Y a mí, se me llenaron de lágrimas.
El por fin reacciono.
-¿Qué ha pasado?-dijo con un tono confuso en la voz.
-Yo…-trate de ganar tiempo, aun no me había recuperado del todo para pensar con racionalidad-¿te acuerdas de algo?
-Bueno… sé que te subí, y lo demás está un poco borroso-dijo con voz vacilante. Una idea se apareció en mi mente, en forma de una mentira ruinosa.
-Pues… la verdad es que me dejaste caer, y te empuje, y…- se me aguaron los ojos- te caíste, has estado inconsciente unos minutos, me he asustado y…
No pude seguir hablando, los brazos robustos de Áster me rodearon, cortándome momentáneamente la respiración, y haciéndome sentir más ruin de lo que ya me sentía.
Al rato de estar así, paramos.
Me seque las lágrimas y me fije, por primera vez, en una cicatriz que Áster tenía, desde el principio de la clavícula, hasta quedar tapada por la camiseta, empapada por mis lágrimas.
No era más que una fina línea blanca, con varias marcas de puntos de sutura. Estuve tentada a tocársela, pero me contuve.
Me separe de él y nos levantamos.
-Anda vamos- dijo Áster- volvamos a casa.
                                       *                       *                          *
El trayecto de vuelta se me torno extraño.
Esa vez, podía ver por dónde íbamos. Veía todos los lugares por donde habíamos pasado anteriormente.
Pasamos por otros claros, totalmente iluminados por la luz que emanaba la luna, pero también por partes frondosas que daban pavor.
No solo por la certeza de no ver nada, si no, también por los sonidos de los animales, que rebotaban en los árboles y te los devolvían con más profundidad. Como con eco.
Podría identificar algunas cosas, pero otras eran totalmente desconocidas para mis inexpertos oídos.
Tardamos más que la primera vez.
Pensé que lo hizo aposta, yo quería pasar más tiempo con él, pero la culpabilidad no se iba de mi pecho y lo aprisionaba, y no ayudaba el hecho, de que Áster pasase un brazo por mis hombros todo el rato, envolviéndome con la calidez de sus brazos.
Decidí apartar al chico misterioso de mis pensamientos y me concentre en el que tenía a mi lado y que, recientemente, había descubierto que lo amaba.
Le bese en la mejilla y le regale mi mejor sonrisa, a él se le iluminaron los ojos, se puso frente a mí y me alzo la cabeza cogiéndome por la barbilla. Parecía una pequeña danza en la cual, cada uno tenía su papel y su momento para actuar. Se inclinó levemente, yo entorne los ojos, recorrió mis pómulos con los dedos, pasando por toda la superficie, yo me puse de puntillas, para poder alcanzar lo que tanto anhelaba: sus besos. El termino su inspección de mis mejillas y se dedicó a acariciarme la nuca mientras nuestros labios se iban rozando y uniendo, poco a poco, entregándose a un beso que me supo a gloria.
                                       *                       *                          *
Atravesamos el bosque intercambiando palabras y besos dulces, hasta que llegamos a la calle principal de Villa. Se acabaron en ese momento las palabras.
Avanzábamos cogidos de la mano y con miradas cómplices que sustituían a las palabras, pues, vale más una mirada que mil palabras.
Su sonrisa daba luz a la calle por la que pasábamos, de camino a mi casa, y, cuando su boca no dejaba ver su perfecta dentadura, y las comisuras de sus labios no se alzaban, el brillo de sus ojos delataba su estado de ánimo.
Yo me reía con sus bromas y anécdotas, a su vez, Áster se reía con las mías.
Me impregne de su esencia, de todo el, y espere conservar su olor por más tiempo.
Mi cabeza reposaba sobre su hombro, su brazo me rodeaba los míos haciéndome sentir protegida en ellos. Nuestros pasos iban acompasados al ritmo del sonido que producían al chocar con el suelo.
Como en una nube, llegamos a la verja que separaba la calle del jardín de mi casa.
Las luces de las ventanas estaban encendidas, y una franja de luz se dibujó en el césped al abrirse la puerta principal. Áster y yo nos dimos un abrazo, que, a mi juicio, duro poco.
-Ahora te veo- susurro en mi oreja, y el aire que salió de su boca, me hizo cosquillas.
Fui a preguntarle que quería decir con eso, pero había desaparecido, sonreí, negué con la cabeza y con mi rostro alegre, entre a mi casa.
En la entrada se hallaba mi tía, con los brazos en jarras, ojo morado, y con cara de enfadada, como un perro rabioso, sus ojos destacaban por la expresión mortecina que daban al resto de la cara.
-Sube a tu cuarto- me ordeno, en otras circunstancias le habría respondido, pero ahora que la llama que me había dado fuerzas para mantenerme en pie hasta altas horas de la noche se había extinguido, no me quedaba otra que resignarme y subir las escaleras que conducían al segundo piso, y por tanto, a mi cuarto.
Al llegar, libere un suspiro que había estado conteniendo y me lance a la cama.
Rebote al instante, porque note que algo me había pinchado el muslo, en la parte superior. Examine la cama para ver si veía algo extraño, pero no encontré nada.
Mire la parte donde me había pinchado, y descubrí con sorpresa, que lo que había sido, era la extraña pulsera que el chico misterioso me había dejado.
La saque del bolsillo y la observe bien, no era de plata, sino más bien…. Un gris desvaído.
Lo apreté con los dedos y vi que la figura que antes había sido una esfera,  se deformaba y adoptaba una textura pastosa.
La curiosidad me carcomía por dentro, ¿Cómo podría haber un mensaje dentro de eso? ¿Qué decía el mensaje?...
Quise con toda mi fuerza saber que era aquel extraño objeto… y la pasta comenzó a cambiar, haciéndose más grande, más pesada y adoptando la forma del… pozo, con todos sus detalles, las piedras que sobresalían de algunos lugares, el relieve de la piedra, hasta tenía dibujado en relieve un cubo que el de mi pueblo no tenía…
El color también cambio, paso de ser gris a un brillante dorado, y pareció que el cambio dio lugar a un nuevo aroma exótico que se extendió por la habitación y se fue tan rápido como había venido.
Metí una mano en el pozo, y saque una especie de pergamino del mismo tono que la bola había tenido antes. El mensaje estaba escrito con letras que brillaban, como si estuviesen escritas con fuego… realmente mágico, mágico y tenebroso…
En mensaje rezaba:

Buenas noches o días Mireya, para mí, buenas noches.
Te preguntaras como se tu nombre, que este hecho no te extrañe, se muchas cosas sobre ti. Quiero avisarte que tu vida peligra, y es importante para algunos que vivas.
Supongo y seguro que acierto, no sabes la razón de esto y tienes muchas preguntas, ¿quieres las respuestas?
Dentro de un mes, cuando vuelva a haber luna llena, ve al cenador, es importante que vallas sola, o, como mucho, puedes llevar  Kelara o a Jessica.
Si quieres respuestas, ven.
Fdo. Ceniza.

La caligrafía era preciosa, acariciaba el papel y cubría la parte necesaria, nada más, ni nada menos.
Acaricie, sin darme cuenta, el nombre ceniza… parecía encajar con él.
Un sonido repiqueteo contra la ventana, que estaba cerrada.
Me asome y de paso, escondí el mensaje y el extraño pozo que volvía a ser una bola gris, en un cajón de mi escritorio.
Pegue las manos a la ventana pero no vi nada, justo, otra piedra choco con esta. Abrí la ventana y agache el cuerpo para ver mejor que o quien estaba en el jardín.
Los ojos de Áster, encerrados en un lobo. Su largo pelaje cubría todo su cuerpo dejando a la vista su feroz mandíbula, con todos sus dientes,  su aguda nariz con su desarrollado olfato, y sus impresionantes ojos que dejaban claro la diferencia entre un lobo normal y un licántropo de alma humana.
-Aparta- gruño él.
Hice lo que me pidió y el salto hacia mi ventana abierta y la cruzo con la facilidad con la que se salta un pequeño arroyo, y eso que mi habitación estaba en el segundo piso.
La habitación, con Áster dentro, parecía más pequeña de lo que era. Aunque no era muy grande, Áster en su forma lobuna, ocupaba la mayor parte de esta.
No pude contenerme y le acaricie el pelaje, y resulto áspero al tacto, pero hundí la mano un poco más, y encontré una cómoda y suave parte en la que me entretuve en retirar la mano.
Estaríamos más cómodos si él fuese humano, sin embargo, no sabía porque, pero me daba miedo pedírselo y no encontraba las palabras.
-Esto… puedes…-titubee en un intento de encontrarlas, pero el pareció entenderlo.
Cerró los ojos, y confundió todo el entorno que estaba en penumbra, con su cuerpo.
Dos imágenes se superpusieron hasta dar lugar a la figura conocida de Áster.
Se acercó a mí y caí en la cuenta de que estábamos él y yo solos en mi habitación. Él se sentó en la cama tranquilamente.
Los colores acudieron a mí sin que yo les hubiese llamado.
Me apoye en la pared en la cual, hace tan solo unos segundos estaba a escasos centímetros.
Él se levantó de la cama  y se acercó a mí, pegando su cuerpo al mío y demostrándome que encajaban los dos perfectamente.
-Mireya… ¿Qué ocurre?- me preguntó.
-Yo… solo… estoy preocupada, tu y yo… no vamos a hacer nada ¿verdad?
El rio a carcajadas al entender mi dilema, y yo me moleste, al fin del cabo, se estaba riendo de mí.
Me di la vuelta y me separe de él, fui a la cama y levante la almohada para coger mi pijama.
Mi plan, era cogerlo e irme al baño para cambiarme, y, esperaba que Áster se hubiese ido, aunque en el fondo no quería eso.
Al dirigirme a la puerta, un obstáculo me bloqueo el camino. El.
-¿Te has enfadado?- me preguntó, en un tono más preocupado.
Le mire, y me perdí en la profundidad de su mirada, y olvide todo mi mal humor, todo por su brillo.
-No… tranquilo, no pasa nada, voy al baño a cambiarme, no quiero que me veas…
-Hombre… pues tampoco me quejaría si…
-¡Áster!- exclamé, sorprendida por esa faceta que acababa de descubrir, y       que no me disgustaba del todo.
-Jajaja… es una broma.- el hizo una pausa-¿quieres que me vaya?
-No- dije, convencida.
Le rodee y Salí. Me dirigí hacia el baño. Estaba al lado de la habitación de mi tía. A través de las finas paredes, se oían unos murmullos, de los que no entendí ninguna palabra. Lo aparte de mi menté, y comencé a ponerme el pijama de verano.
En ese momento, me di cuenta de lo rápido que iba mi corazón, y de lo mucho que me temblaban las manos.
Me apoye en la pared, e inspire hasta relajarme.
Mientras, me puse el pijama y al sentir el suave roce del pantalón que me regalaron Kelara y Jessica, me acorde de la expresión de Kelara al verme moviéndome mientras todo estaba parado, y al descubrir que yo lo había provocado.
Volví a la habitación con estos pensamientos, y me encontré a Áster sentado en mi cama, mirando una foto. En la que salíamos nosotras 5 en el baile de 2º de la ESO. Habíamos cambiado mucho desde que nos tomaron esa foto.
Áster levanto la cabeza y me miro, y, hubiese jurado que se ruborizo un poco.
-Bueno… no me parece que esto esté tan mal- dijo el, echando una mirada descarada a mi cuerpo.
-¿A qué te refieres…?
-¿No has venido sin la camiseta, por mí?
-¿sin…?- me interrumpí, al comprobar que me había olvidado la camiseta. Salí corriendo de la habitación, sin poder sentirme más idiota.
Al volver, me encontré la puerta cerrada, y, antes de abrirla, me asegure de que llevaba puestas todas las prendas.
Al entrar, me sorprendí al no encontrar a Áster, y, en el fondo, me entristecí.
Avance por  la habitación, y la puerta se cerró a mis espaldas,  sonreí y no me moleste en darme la vuelta.
Sentí sus brazos a mí alrededor. Y él comenzó a moverse, como si de una danza se tratase.
Una danza sin música, sin sonido ninguno, apoye la cabeza en su pecho. Y sentí sus labios en mi pelo, el mi oreja, en mi cuello, en mi mentón, y, así, en todas las partes de mi rostro. Dejo los labios en último puesto.
Me dio la vuelta, y los dos nos volvimos ha unir en un grandioso beso.
Me subió encima de él, de modo que mis piernas se agarraban a su cadera, y sus fuertes manos me sujetaban, impidiendo mi caída.
Sus besos se repetían, iban y venían desde mi lóbulo, hasta mi cuello. Cortos, intensos, pasionales.
Los mejores eran los  besos que me daba en los labios. Nuestras lenguas jugaban a un juego que despertaba todos mis sentidos. Mi cuerpo quería más. Pero la parte racional de mi celebro, la que todavía no se había visto nublada por la situación, me urgió que parase.
-Áster… por favor… para- intente decir, mientras un gemido se abría paso a través de mi garganta.
Él se separó y me dejo en el suelo.
-Yo… creo que me debería ir.
-No por favor- casi no me podía creer lo que me proponía decir, las palabras salían de mí y no podía controlarlas- quédate… esta noche, solo a dormir… ¿va?
Se le ilumino el rostro con su sonrisa.
Fui a la cama y la desarrope, me tumbe y le espere.
Él se acercó y se tumbó a mi lado.
Y, así pase mi primera noche con mi prometido.
Aun hoy, se me hace extraño esa palabra. Prometido. Suena a las ataduras, suena como si la sociedad hubiese retrocedido para llegar a tiempos anteriores en los que el machismo predominaba, y las mujeres no teníamos ningún tipo de elección.
Aunque, en realidad, la elección la había hecho mi madre, una mujer, por lo que sí que tenemos derechos en mi sociedad. 

2 comentarios:

  1. OMG! Me encantó!!! Ummm... me parece que aquí va a ver un triángulo amoroso!!! ^^ Ja, ja tengo ganas de que pase el mes y vaya al cenador a descubrir la verdad!

    ¿Por qué está en peligro?

    Bss

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  2. Sorpresa, sorpresa:) me alegro que deje intriga a las personas, dentro de poco lo sabras... :) besos

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